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¿Cuánto cuestan unas muletas en México? Lo que cambia el precio

Por qué unas muletas cuestan lo que cuestan, qué separa un par de farmacia de uno de uso diario, y cómo calcular el costo real cuando el tuyo se mide en años y no en semanas.

La pregunta casi siempre llega en esa forma, “¿cuánto cuestan unas muletas?”, y la respuesta honesta es que depende de para qué las quieres, porque bajo esa palabra se venden dos productos que no compiten entre sí.

Un producto, dos usos, precios que no se comparan

Unas muletas de recuperación existen para un periodo corto. Alguien se opera, las usa seis semanas con fuerza, y después se quedan guardadas. Están diseñadas exactamente para eso: cumplir ese periodo y salir barato. Es un buen producto para ese trabajo.

Unas muletas de uso diario existen para lo contrario. Si así te mueves, esas seis semanas se repiten cada seis semanas, durante años, con lluvia, con calor y con escaleras. El desgaste no es comparable, y el diseño tampoco.

Poner los dos precios lado a lado no dice gran cosa, porque no están resolviendo el mismo problema.

Las tres cosas que mueven el precio

El material y la construcción. Aluminio más grueso, mejores ajustes de altura y componentes que no se aflojan cuestan más que un tubo delgado con un pasador.

Si las piezas se reemplazan por separado. Esta es la que más importa a la larga y la que menos se revisa antes de comprar. Las conteras se gastan primero, las empuñaduras después. Son las dos piezas más baratas del producto. Si el diseño no deja cambiarlas solas, cada una obliga a comprar el par completo otra vez.

Para cuánto tiempo están pensadas. Es la diferencia entre un producto de préstamo y uno que compras una vez.

El cálculo que importa si tu uso es permanente

Si vas a usar muletas de forma indefinida, el número que decide no es el precio de un par. Es cuántos pares vas a comprar, más lo que gastes en reemplazar lo que se gasta.

Un par barato que hay que reponer entero cada año, porque se acabó una contera, sale más caro que uno que cuesta más de entrada y al que le pides una contera. Ese es el cálculo, y sólo se puede hacer si sabes cuánto duran las piezas y si se venden solas.

Si compras a una tienda de Estados Unidos

El precio de lista no es lo que vas a pagar, y conviene tenerlo claro antes y no en la puerta.

La in-Motion Pro cuesta US$149 el par en nuestra tienda. Está en dólares estadounidenses porque nuestra tienda no tiene mercado en México y no cobra en pesos: tu banco convierte al tipo de cambio del día y puede sumar su comisión por compra internacional.

Encima de eso van dos cosas más. El envío, que cotiza FedEx al momento de pagar desde St. George, Utah, una vez que capturaste tu dirección. Y lo que México cobra cuando el paquete entra: IVA de importación, posiblemente arancel según la clasificación, y el trámite aduanal de la mensajería. Eso lo determina y lo cobra México a través del transportista, no nosotros, y no viene incluido en la cotización de envío.

No ponemos aquí una cifra para esos costos porque dependen de tu dirección y de la clasificación de la mercancía, y un número inventado es peor que ningún número.

Lo que nosotros vendemos, dicho sin adorno

La in-Motion Pro es una muleta de antebrazo para uso diario, con un resorte dentro de cada pierna, clasificada para 350 lb y con todas las piezas de desgaste a la venta por separado: conteras, abrazaderas, empuñaduras y los postes con resorte.

Si tu uso es de seis semanas y ya, hay opciones más baratas en cualquier farmacia y probablemente te convengan. Si tu uso se mide en años, mira el precio de la contera antes que el del par.

De dónde sale esto

Estas son las páginas oficiales detrás de los datos de arriba, con la fecha en que las revisamos por última vez. Los programas, las tarifas y las cuotas los fijan las organizaciones que los publican y pueden cambiar sin aviso. Si alguna de esas páginas contradice a esta, la correcta es la de ellos y la desactualizada es la nuestra.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay tanta diferencia de precio entre unas muletas y otras?

Porque bajo el mismo nombre se venden dos productos distintos. Unas muletas de recuperación están hechas para seis semanas y luego un clóset: aluminio delgado, piezas fijas, y el precio refleja esa vida útil. Unas de uso diario están hechas para años de banqueta, lluvia y escaleras, y suelen permitir reemplazar por separado las piezas que se gastan. El precio sigue a esa diferencia más que a la marca.

¿Conviene comprar las más baratas si sólo las voy a usar unas semanas?

Para una recuperación corta y supervisada, muchas veces sí, y decirte lo contrario sería vender de más. Lo que cambia el cálculo es la permanencia: si tu médico habla de meses o de uso indefinido, el par barato se vuelve caro por repetición. Pregunta cuánto tiempo esperan que las uses antes de decidir por precio.

¿El precio incluye todo lo que voy a pagar?

Si compras en México, normalmente sí. Si compras a una tienda estadounidense, no: el precio de lista está en dólares, el envío se cotiza aparte al momento de pagar, y México cobra IVA de importación y trámite aduanal cuando el paquete entra. Los tres se suman al número que viste.

¿Qué es lo que más encarece un par a largo plazo?

Las piezas que no se pueden cambiar. Las conteras se gastan primero, luego las empuñaduras, y son las dos piezas más baratas del producto. Si el diseño no permite reemplazarlas por separado, cada una de ellas obliga a comprar el par completo otra vez.